Las luces de las alturas, acompañadas de una sutil brisa del viento, han logrado rozar con éxito el cuerpo. Mientras que una reservada y recóndita noche, se trasforma lentamente sin un previo aviso, en un ferviente testigo de esta anomalía moribunda…
Lamento muchas cosas…pero ayer necesitaba la ayuda de un amigo…
domingo, 25 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)